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CANDIDEZ

"Candidez" describe la vida de la sociedad hipermoderna. La velocidad del desarrollo exponencial de la tecnología ha atrapado al ser humano y le ha modificado sus patrones de conducta y expectativas de vida; su memoria y su imaginación.

"Candidez" describe la vida de la sociedad hipermoderna. La velocidad del desarrollo exponencial de la tecnología ha atrapado al ser humano y le ha modificado sus patrones de conducta y expectativas de vida; su memoria y su imaginación. A mayor velocidad, menor conciencia presente y mayor hiperconsumo. En un mundo frágil y sin certezas, el individualismo egoísta lo ha invadido todo provocando relaciones cotidianas medibles solo en términos de costo-beneficio y bajo el yugo de la compulsiva necesidad de reconocimiento público a través de las redes sociales. La vida hipermoderna es un espejismo de una soledad que se sobrevive con candidez. Los personajes de “Candidez” viven sus propios espejismos sobre la visión del planeta y la especie humana, la realidad de cada uno de sus países y acerca de sus esferas personales y amorosas. Esta novela intenta propiciar la reflexión sobre cómo, aún en un mundo hipermoderno e hipertecnologizado, la vida es sueño y la percepción de la realidad sigue siendo un gran carrusel de espejismos y cómo pretendemos sostener, en medio de estas luces y sombras y dentro de nuestra personal burbuja de candidez, las expectativas individuales para dar sentido a nuestras vidas.


           “¡Hoy decides enfrentarlo, perderle el miedo, mirarlo fijamente a los ojos! Tu estómago revolotea, la boca se te seca, respiras hondo y exhalas de golpe, sientes cómo el aire hace vibrar tus labios.  Has querido huir, correr hacia algún lado, perderte de su vista y encontrar tu libertad en el olvido.  Es imposible. ¡Te conoce mejor que tú misma, Li Berté!  Sin que te dieras cuenta, Damián Narcís ha manipulado tus emociones, comprendido tus pensamientos, predicho tus decisiones.”
“En el fondo te gusta sentirte independiente, autónoma en tus decisiones, sin tener que darle cuentas a nadie. En síntesis, te sabes mujer soberana. No crees necesitar apoyos, aunque te descubres frágil cuando estás sola y entonces fluctúas y rectificas. Ahora, el enojo y la impotencia te sacan de tu centro y cruje dentro de tí la grieta del dolor en el camino.”
“Desconoce la mejor manera de reaccionar a tus gritos de rebeldía: crueles latigazos de independencia y sed de identidad propia. Se topa de frente con tu inaccesible parte emocional; ese espacio nuevo y privado de tus propias batallas interiores, incluyendo la falta de imagen paterna. Cruza el desierto de la maternidad solitaria, sin perdón ni olvido hacia su marido ausente.”  
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